INMERSION DE LAS TIC EN LA ATENCION SANITARIA
June 9, 2009 by Maria Luisa Fernandez Soto
Una visión desde la investigación social cualitativa
MarÃa Luisa Fernández Soto
Doctor en Medicina y CirugÃa
Lcda en SociologÃa
La irrupción de las TIC en numerosos aspectos de nuestra vida cotidiana ponen de manifiesto su importancia, al tiempo que informan de la aparición de un nuevo modelo social determinado por su uso. El ámbito sanitario no podÃa quedar al margen de esta revolución tecnológica y son numerosas las actividades que se están viendo afectadas por su introducción; como todo proceso de cambio, tiene sus luces y sus sombras en relación con la organización y la mejora asistencial.
No cabe duda de que se ha producido un cambio relacional en los principales actores que componen el sistema sanitario. De una parte, el paciente pasa a ser tener la etiqueta de “cliente” o “usuario del sistema” al que hay que ofertar una cartera de servicios, de calidad, y es necesaria su satisfacción como principal medida de esa calidad.
El médico ya no puede actuar “según arte” , tiene que modificar su forma de trabajar y en ello las TIC van a tener un papel preponderante, no solo en el campo asistencial y administrativo, sino también en el acceso a la formación-información y en el campo de la comunicación compartiendo protocolos clÃnico-terapéuticos entre niveles asistenciales. Y por último, la administración sanitaria también ha tenido que modificar su modelo de organización adoptando un modelo gerencial, basado en la eficiencia, para tratar de equilibrar la difÃcil relación entre prestaciones y gastos, fundamentalmente en lo que respecta a la factura farmacéutica.
La investigación realizada utilizando una aproximación cualitativa mediante encuestas en profundidad a diferentes agentes implicados en el sistema sanitario, pone de manifiesto como la implantación de las TIC en los procesos de salud introduce nuevas interacciones en estos actores a los que nos hemos referido previamente. El soporte informático introduce elementos de progreso y mejora del sistema que abarca a todos los procesos que se dan en el, tanto los propiamente administrativos como los asistenciales y de comunicación.
Como principales conclusiones podemos decir que observamos “elementos de resistencia al uso”, sobre todo en la relación entre el nivel asistencial y el gerencial, ya que este recibe información sobre actividad clÃnica (nº pacientes citados por consulta-médico, relación entre primeras veces/revisiones realizadas, lista de espera, gasto farmacéutico etc..) que se utiliza en el nuevo modelo gerencial ligado a objetivos y productividad pero que los facultativos vivencian como control sobre su actividad clÃnica, no tanto como un valor añadido de calidad sino de control.

En el proceso de inmersión de las TIC en el sistema sanitario hay brecha digital. El uso de la historia informatizada necesita un proceso de aprendizaje y entrenamiento, con el objetivo de adquirir destrezas en su manejo, y de adaptarse a las consecuencias de su utilización. El periodo de aprendizaje suele ser menor en aquellos profesionales familiarizados previamente con la informática. Dado que existe una gran heterogeneidad de conocimientos entre los profesionales, fundamentalmente relacionado con la edad, podemos decir que el proceso de inmersión no es uniforme para el conjunto de los mismos.
Cuando analizamos las ventajas que los profesionales manifiestan ante el uso de las TIC, la gente más joven lo percibe como un medio usual, cotidiano y de fácil manejo. Los que rechazan su uso, generalmente de mayor edad, tienen falta de evidencias en cuanto a los beneficios que pueden aportar las nuevas tecnologÃas y, al negarlos, convierten cualquier esfuerzo de adaptación en una pérdida de tiempo. Estos contemplan la información compartida como una nueva fórmula de burocracia-control, de tipo unidireccional, lo que genera resistencia al cambio y un sentimiento dual hacia las TIC. En otros casos, tampoco ha logrado salvar las resistencias a su uso porque no se visualiza un cambio, en términos de mejora de la calidad asistencial, respecto a las formas tradicionales de realizar su trabajo. Aflora, en menor proporción, una cierta “tecnofobia” que traduce deficiencias en el conocimiento y manejo de la informática.
Este cambio organizativo conlleva una transparencia que, en médicos con una cultura asistencial tradicional, se vivencia como pérdida de la privacidad o de la ventaja competitiva que tenÃan previamente cuando nadie podÃa introducir elementos objetivos de medida de su trabajo. Tiene que producirse un cambio de mentalidad en estos sectores mas tradicionales para conocer que la mejora de eficiencia de los “proveedores de salud”, requiere la medida de su desempeño profesional y la mejora de la organización de los procesos asistenciales.
En el IV Informe de la Sociedad Española de Informática de la Salud, Luciano Sáez alude al cambio de cultura que debe producirse para asumir la consolidación definitiva de las TIC en los procesos sanitarios: “hay que proceder a una reestructuración organizativa de los profesionales que trabajan en los servicios de salud. Tenemos los conocimientos y somos capaces de diseñar un sistema, pero no logramos su implantación porque no conseguimos involucrar a los profesionales y modificar los procedimientos administrativos y laborales necesarios y que intervienen en el sector sanitario”.
Realmente estamos de acuerdo con Sáez cuando dice que la cultura del cambio es necesaria para implementar las TIC, pero aquà también demostramos como la cultura de cambio está relacionada con el cambio generacional. En la actualidad, con la introducción de un nuevo modelo gerencial, en base a las unidades de gestión clÃnica, no se visualiza el control como algo negativo sino como algo positivo que aporta transparencia al sistema. Hay acuerdo en que su uso será irreversible y que, en un futuro próximo, “el ordenador sustituirá al papel” y “el ratón al lápiz”. Hay acuerdo en que el uso de las mismas proporciona un soporte burocrático, mejorando, de una forma extraordinaria los cauces de accesibilidad a las agendas, a la historia clÃnica de los pacientes y a la información.
Cuando abordamos la relación médico-paciente, a través de las nuevas tecnologÃas, la entrevista clÃnica también se ve alterada por el nuevo entorno, pero es un proceso que no está tan claramente relacionado con la edad. En cualquier caso, el profesional deberá desarrollar ciertas habilidades para que el usuario no sienta que “presta más atención al ordenador que a sus sÃntomas”.
Con la implantación de las TIC en el ámbito sanitario se está produciendo un cambio, que es más complejo de lo que a simple vista pueda parecer, ya que supone innovaciones en la provisión de servicios sanitarios, asà como la aparición de nuevos modelos de relación con los pacientes y la transición hacia una organización sanitaria orientada hacia la eficiencia y a las necesidades de los ciudadanos. Hay que informar y formar a la población usuaria sobre los cambios que se están produciendo; generar en los profesionales un cambio cultural de avance en el modo en que practican la medicina, desarrollando un sentido colectivo de propiedad de las nuevas herramientas e incorporándolas a los procesos asistenciales.



Se viene una gran revolución en este à mbiyo